BIENVENIDA

El segundo antecedente tiene que ver con las tarjetas personales.
Todavía hoy en muchos lugares hay gente que así intercambia sus datos de contacto. De esa forma, con más o menos diseños y colores, constituyen una forma de presentación y una invitación -según el caso, más o menos formal- a continuar el vínculo.
Aun recuerdo la primera vez que tuve una de esas tarjetas.
Estaba orgulloso… tanto que las primeras las repartí entre mis familiares y amigos más cercanos que, obviamente, no las necesitaban.
Más adelante tuve otras versiones, diseñadas por mi o por las instituciones en las que trabajé, hasta que más o menos lentamente fueron desapareciendo…
Mientras tanto, durante los últimos años, cada vez con más frecuencia me fui encontrando  con gente me contaba que "ya me conocía", que mis datos los habían conseguido "googleándome", o sea, tecleando mi nombre en algún buscador, y conociéndome a partir de una selección de la parte de mi historia que allí aparecía.